San Juan de Dios (1495-1550) por su vida, su carisma religioso y su acción hospitalaria fue inspirador y creador en el tiempo de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, reconocida por el Papa Pío V el 1 de enero de 1572.
A la muerte de San Juan de Dios su obra fue continuada por sus discípulos; se fue extendiendo por España, Italia y otras naciones de Europa y de una manera especial por América, abriéndose hospitales a semejanza del existente en Granada.
A pesar de las leyes de supresión, que se dictaron primero en Francia y después en España e Italia, la Orden ha existido resurgiendo cada vez con más vitalidad, este es el caso de la última restauración de la Orden en España por san Benito Menni, religioso hospitalario, que vino de Italia enviado por el Papa Pío IX y el General de la Orden P. Juan María Alfieri.
La restauración de la Orden en España comienza con la fundación del primer hospital de San Juan de Dios en Barcelona en el año 1867. Le sigue sin interrupción una larga lista de nuevos hospitales extendidos por todo el territorio hispano-luso-mexicano.
En 1934 la Orden cuenta ya con más de veinte hospitales y en menos de treinta años llega a contar con cerca de ochenta Centros en España, Latinoamérica y África, todos ellos dedicados al servicio de los enfermos mentales y para niños con discapacidades.
Actualidad de los Hermanos de San Juan de Dios en el mundo
La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios forma parte de la "aldea global". La integran 1.230 hermanos, cerca de 45.000 colaboradores profesionales con una vinculación laboral, unos 8.000 voluntarios, y numerosos bienhechores.
Los Hermanos de San Juan de Dios están presentes en los cinco continentes, en 50 países, con 23 provincias religiosas, 2 delegaciones generales, 7 delegaciones provinciales; y realizan su apostolado en bien de los enfermos, los pobres y los que sufren, a través de 293 obras.
Hay quien se encuentra en centros y sociedades altamente tecnificadas, mientras otros se encuentran en centros y en sociedades en países en desarrollo; algunos viven en naciones que gozan de un clima de paz, en tanto otros padecen la violencia o la guerra, o sufren las consecuencias de un reciente pasado de violencia; hay quien goza de libertad en su sociedad, a la par que otros ven severamente limitadas su libertad y sus derechos fundamentales; hay quien está dedicado a las actividades propiamente hospitalarias y hay quienes se centran en los temas sociales o de marginación; unos intentan ayudar a vivir, mientras para otros el campo de acción es ayudar a morir con dignidad.